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Reportage acerca del tabaco en Cuba
Entre la cosas por las cuales Cuba es famosa el tabaco es generalmente
unas de aquellas que vienen seguramente a la mente. No se necesita ser
experto de tabacos para saber que los mejores del mundo están hecho
aqui. Desde siempre la palabra Habana has sido sinónimo de calidad.
Quien no has fumado o por lo meno husmeado un Romeo & Julieta robusto
o el renombrado Cohiba.
Este reportaje se concentra en manera particular acerca de una familia que
desde generaciones cultiva las exuberante hojas. La familia Dominguez vive
en el pequeño pueblo de Bautista alrededor de treinta kilómetros
desde Pinar del Río la capital de provincia en la parte norte occidental
de Cuba.
Lo que el Burgundi y el Bordeaux representan por el vino francés, Pinar
del Río es por Cuba y sus tabacos. Además los cultivadores de
tabaco de esta zona están reconocido como los mejores en el mundo.
Fidel Dominguez y su hijo Fidel junior dedican una gran cantidad de tiempo
al cultivo de las matas de tabaco. Antes de todo, tienen que cavar la
tierra para poder plantar los delicados y pequeños retoños.
Luego se encargaran de ellos por tres largos meses. Las malas hierbas tendrán
que ser desarraigadas pare darle espacio al tabaco a fin de que crezca fuerte.
Largas batallas contra numerosos insectos deberán ser combatida durante
el curso de la estación. En el mes que precede la cosecha, se necesitara
podar mucho las plantas para permitir que las hojas altas, utilizada como
capa en la fabricación de los puros, crezcan grandes y sanas.
Luego, en el mes de febrero y marzo la cosecha empieza. Se van a necessitar
numerosas semanas para que Fidel y todos los miembros de su familia puedan
completar la cosecha en los campos alrededor de su casa. Las hojas son
cogidas desde los tallos y amontonadas arriba de unas carretillas con
las cuales serán sucesivamente transportadas en los grandes almacenes
de madera, las casa de tabaco, donde descansaran por los primeros tres
meses. Numerosas mujeres que viven alrededor trabajan incansables insertando
estas nuevas hojas con un gran aguja y un cordel hasta hacer unos bultos
consistentes. Es un trabajo laborioso que seguirá adelante por
enteras semanas. Luego las hojas serán dejadas colgadas arriba
de unos palos sutil de madera, llamado cuyes, a curar. Sucesivamente,
el tabaco es llevado a las fabricas donde continuara la maduración
que durara por lo menos un año ante de ser enrollado en espléndidos
Habanos.
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