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Grupo Cristal Clear
Al comienzo del año había dicho a mi mismo que iba a dar este taller en Ecuador
por ultima vez. La extraordinaria experiencia que hemos vivido me ha hecho cambiar idea. Es
seguramente una señal desde lo alto del cielo.
Antes que empiece un taller es siempre alentador saber que ya conozco todos los estudiantes.
Nick estaba en quinto taller, Peter seguía su tercero y Bob y Giorgio en su segundo.
Tuvimos un gran comienzo cuando nos encontramos con un grupo de indígena dentro de un
cementerio sumergido en la neblina. El día del inesperado rally de coches, cuando nos
perdimos (unas de las mejores cosas que pueda suceder a un fotógrafo callejero) en una
carretera montañosa sin asfalto en búsqueda de Quingeo, fue otro día memorable.
Después comenzó la increíble fiesta de los toros. No podía creer en
mis ojos cuando me di cuenta que unos parientes de la familia que había organizado la fiesta
el año pasado estaban al frente de la organización. George y su familia nos dieron
la bienvenida como sagrados huéspedes.
Participamos en las largas y elaboradas ceremonias, comimos con ellos, tratando a la vez de sacar fotos
que revelaran la esencia de la fiesta. Mi rostro, mi ropa, los zapatos y las cámaras fotográficas
estaban empapadas de sangre durante el sacrificio. Me limpié como pude y seguí fotografiando.
Trabajamos duro. Nuca olvidaré aquel sábado que fotografiamos por 15 horas. El taller estuvo
también lleno de momentos de risas, de bromas y de experiencias culinarias inolvidables, pero
también un encuentro especial de karmas positivos.
Desde el comienzo teníamos ya diferentes posibilidades de cómo llamar el grupo entre ellas El
cepillo Jamaiquino y Veloce. Robaría demasiado espacio en esta introducción contándole
las intrigantes historias que están detrás de estos nombres improbables.
En fin, decidimos de llamar el grupo Cristal Clear en honor de la pócima alcohólica aniquilante
de gargantas y laringes que nos venia brindada generosamente todo el tiempo. Bob cree que su estomago ha
sobrevivido a la chicha (otra bebida alcohólica a base de maíz fermentado) gracias a los
numerosos tragos de Cristal Clear que tomó en un día. Por otro lado perdió su
voz, pero esta es otra historia.
En la última sesión de edición fue apasionante y intensa. Podía leer en
los ojos de los estudiantes la excitación en mirar sus copias finales. Quedé favorablemente
sorprendido de cuanto hayan sido críticos consigo mismo. Muchas de las fotos seleccionadas inicialmente
quedaron eliminadas. Juntos decidimos seleccionar seis imagines por estudiante. Me siento orgulloso del esfuerzo
de los estudiantes y de los buenos resultados. Regresaré definitivamente el próximo año.
Ernesto Bazan
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