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Grupo Disconbobulated
Tengo que confesar que estaba un poco nervioso de tener que impartir un
taller a 12 adolescentes entre catorce y dieciocho años. Nunca
lo había hecho antes y no tenia la menor idea de lo que
me esperaba. Me preguntaba que reacción iban a tener a mi
método didáctico y si iban a ser incorregibles,
indisciplinados y difícil de controlar.
La idea que los dos chaperones (dos de sus mejores profesores y mentores)
los hubieran acompañados disminuía en parte mi miedo.
Puedo decir ahora que impartirle clases a estos jovencitos ha sido
unas de las experiencias más estimulantes de este año.
Me quedé sorprendido de su deseo y habilidad de aprender, de entender
tan rápidamente lo que se necesita para crear una foto interesante que
pueda ir más allá de las pesadas fronteras de la realidad.
Todos trabajaron duramente, a veces se cansaban, se descorazonaban, pero al final
cada cual logró sacar unas imágenes frescas y personales de la
vida cotidiana mexicana.
Utilicé mi habitual severidad durante la última sesión
de edición en el sugestivo patio del Centro Fotográfico
Manuel Álvarez Bravo. Al final no tuve más remedio que
verme “forzado” a escoger cuatro imágenes por estudiante.
Los invito a verlas. No tienen nada que envidiarles a las de los talleres que doy
en Oaxaca durante los días de los Muertos donde participan estudiantes
con mayor experiencia. Los recuerdos de estas diez jornadas intensas y especiales siempre quedarán dentro de mi.
Le agradezco a Liese por habernos regalado aquellas dosis de energía extra y de contagioso
optimismo que todos necesitamos.
Puedo ahora afirmar que estoy listo para la próxima experiencia con
mis jóvenes estudiantes. También estoy muy curioso de ver
el DVD rodado, dirigido y editado por el grupo. Hasta la proxima.
Ernesto Bazan
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