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Grupo El Campo
© Christina Creutz
© Christina Creutz
© Christina Creutz
© Christina Creutz
© Christina Creutz
Físicamente, ya regresé a Nueva York desde el campo cubano. Pero
pienso que mi corazón nunca volverá completamente. Siento
como si hubiera dejado un parte grande con los Cubanos. Siento un dolor cuando
pienso en la manera altruista que se dieron a nosotros que participábamos
en el taller de Ernesto. Nos abrieron sus vidas y nos invitaron a fotografiarlos
y a participar en la manera más personal que yo conozca.
Ernesto nos ha verdaderamente ayudado a mirar a nuestros alrededores y entender
lo que estaba aconteciendo de verdad. Nos ayudó a ver.
Christine Creutz
© Gail Goodwin
© Gail Goodwin
© Gail Goodwin
© Gail Goodwin
El Campo. El campo es donde junto a los otros fotógrafos
transcurrimos la mayor parte del tiempo en Cuba. Quedé tan
conmovida por la generosidad y por el calor de la gente y de las
familias que encontramos en nuestro viaje. Siento una profunda
gratitud hacia todos ellos y hacia nuestro Maestro, Ernesto,
por sus disponibilidad en cargarnos en suyos corazones, adentro de sus casas.
Espero que mis fotografías revelen la intimidad que hemos compartido,
no obstante nos conocíamos apenas, y hasta no hablábamos
casi el mismo idioma. A pesar de todo esto cada persona, niño,
patio, carro, viejo, perros y gallos nos hablaron tan elocuentemente.
Los Cubanos me han fascinado completamente con sus regalos y su vitalidad.
Mi cámara era el medio para expresar la manera en que me inspiraron.
Me sentí particularmente cerca de las familias de Fidel y de Miguel
y siempre me acordaré de ellos. Es mi esperanza poder regresar en
un futuro no tan lejano para retomar mi historia.
Gail Goodwin
© Maria Mylona
© Maria Mylona
© Maria Mylona
© Maria Mylona
Fui a Cuba por un taller fotográfico y regresé
con una nueva manera de mirar a la vida.
Los primeros días ahí, fui testigo de la falta de
cosas materiales, que donde yo vivo se toman por sentadas y me
sentí cerca de la gente que visitaba.
Mientras pasaban los días, entendí que YO era la a quien
faltaba lo que ellos tenían: EL ESPÍRITU – y
sentí pena por mi misma.
La gente que conocí en Viñales me dió una sensación
que conocía desde hace mucho tiempo. Eran gente imaginaria en mi cabeza –
personas de un mundo perfecto.
Esta gente es una especie en peligro de extinción: su manera de sentirse cerca
de otra gente, su generosidad, su calor son calidades raras para gente, que como yo
vive en ciudades rápidas y furiosas.
Sigo pensando cada día en la gente de Cuba, personas que tienen
tan poco y que te dan todo.
Habiendo dicho esto, pienso que es muy difícil describir su
espíritu con palabras o captarlo en una foto.
Maria Mylona
© Michael Oliva
© Michael Oliva
© Michael Oliva
© Michael Oliva
No se puede más que quedar sorprendido de la simple vida en
el campo. Cada gesto, cada mirada parece la expresión que
existe desde el comienzo del mundo, algo que tiene un perfume,
frescura, esencialidad.
Rodeado por mis amigos, guiados por Ernesto, cada cual de nosotros
miraba con más profundidad a sus sujetos que iban a ser
registrados en la película.
Aprecié mucho las críticas cotidianas de Ernesto sobre
las imágenes llenas de momentos, lugares, rostros sacadas por
mis amigos con las cámaras digitales.
Todo esto abrió mi visón, refinaba la dirección crítica
de mi mirada y me ayudaba a profundizar mi aproche fotográfico.
Ernesto, tú sabes cómo transmitirnos todo esto, tus
críticas son siempre sinceras, precisas y verdaderas.
No soy muy bueno en traducir en palabras lo que siento y veo.
Estas frases están bien lejos de resumir todo lo que he
podido compartir, ver y aprender durante este taller. Gracias a
todos Ustedes. Gracias a ti. Con amistad.
Michael Oliva
© Nancy Falconer
© Nancy Falconer
© Nancy Falconer
© Nancy Falconer
Para un novato, éste, mi primer taller en absoluto -, nuestro
El Campo como lo hemos llamado – ha sido a la vez una experiencia
libertadora, divertida y un gran desafío. Simplemente, Cuba está,
en todos sentidos, dentro de mi sangre. El sabroso olor de los puros, el tibio
calor del ron cubano; aquella exquisita luz dorada de la tarde; las risas cómplices,
el calor de los cubanos y su naturaleza abierta, generosa y invitante te hacen sentir
que finalmente esta en tu casa; y especialmente el íntimo privilegio que nos
regalaron de compartir sus vidas, todo esto se convierte en una experiencia
humildemente y profundamente conmovedora.
Gracias a ti, Ernesto. Me aseguraste que iba a enseñar a un principiante
si quería aprender de verdad. He aprendido mucho más de lo que
mi cámara fotográfica jamás será capaz de enseñar.
Y, de un estudiante al maestro…volveré!
Nancy Falconer
© Roger Vanzaal
© Roger Vanzaal
© Roger Vanzaal
© Roger Vanzaal
Era mi primer taller y no tenía la menor idea de qué
esperar. Me gustó mucho la dinámica del grupo.
Mi cámara se rompió y otro estudiante me prestó
unas de las suyas.
Yo le presté unos rollos a Michael que estaba disparando como loco.
Ayudamos a Nancy a entender cómo funcionaba su cámara
digital. Me gustó manejar alrededor de Viñales en
búsqueda de nuevos lugares junto al grupo.
Y después de algunos días aprendí a buscar parajes
para las fotografías de interiores que estaba sacando Cristina.
Fue muy excitante poder ver después de tantos días las
imágenes sacadas por cada quien.
Me ha asombrado mucho ver cómo todos mis amigos tienen visiones
distintas de los lugares que hemos compartido.
Al fin y al cabo, ha sido una experiencia interesante y estoy muy contento
de que haya aprendido un poco más acerca de cómo crear
una foto que vaya más allá de una foto “bonita”.
Roger Van Zaal
© Willard Pate
© Willard Pate
© Willard Pate
© Willard Pate
© Willard Pate
Este taller es el quinto que tomo con Ernesto aquí en Cuba.
Calculo que se adicionaras todos los cursos de diez días,
más algunos días extras que transcurro trabajando
sola, debo de haber transcurrido alrededor de dos meses en la isla.
En un cierto sentido, sesenta días no son tantos, pero, en
otro sentido, esto es un período bastante largo para darme
la cualifica de viajera más que la de turista.
Camino por las calles de la Habana sin mapa. Voy a Viñales a
saludar a mis amigos más que a conocer desconocidos. Esta
creciente familiaridad se ve, creo, en mis fotografías.
Cuando miro las imágenes que he seleccionado junto a Ernesto
para mi portafolio cubano, veo un gran crecimiento desde el 2001 hasta el 2005.
Ernesto nos dice a todos sus estudiantes que tenemos que regresar a los mismos
lugares más que ir allá solamente una vez.
Me gusta haber seguido su consejo.
Willard Pate
El copyright de todas las fotos que aparecen en la galería estudiantil
pertenece a cada autor. Ninguna fotografía puede ser reproducida sin
la autorización de cada fotógrafo.
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